MI "ESCAPADA" A LA URSS EN 1967 (El "Ivan Franko" en Barcelona)


"la Vanguardia" 16 de mayo de 1967


La expectación que había levantado la llegada del buque en los círculos marítimos era enorme. Recuérdese que solo trece años antes había arribado, al mismo muelle, el buque “Semíramis” cargado de prisioneros de la “división azul”, que España no mantenía relaciones diplomáticas con la URSS y que en nuestro pasaportes figuraba la explicita prohibición de viajar a los países de detrás del telón de acero y un barco se considera “territorio nacional” del país de la bandera.
Como estudiante de Náutica me encontré, con otros compañeros, en el testero de la estación marítima aguardando ansioso su aparición.
No tenía la belleza de los cruceros italianos ni la altivez de los británicos pero era un barco soberbio de 20.000 TRB y aqui la parejita del "Cabo San Roque y Cabo San Vicente" llegaban, escasamente, a las 12.000
Desde los ojos de buey, las procaces camareras soviéticas nos provocaban exhibiéndose en ropa interior y lanzándonos besos. Demasiado para unos españolitos de aquella época.
En cuanto estuvo colocada la escala y comenzaron a subir los pasajeros que iniciaban crucero en Barcelona intenté subir a bordo pero un policía nacional, que no perdía comba, me gritó desde abajo: ¡Eh, tú, el de los libros, vente para aquí! .
Bronca monumental pero comprensión por parte de aquel hombre (No todos los grises eran ogros) cuando le explique el motivo de mi intento. Comprobó mis datos del DNI y me dejó marchar con un admonitorio: “Y no lo vuelvas a intentar…”
Por la tarde el barco seguía atracado y la vigilancia se había relajado hasta el extremo de que no quedaba ni un solo “gris”. Entramos a bordo por la plancha del primer piso de la estación marítima. Nadie nos preguntó, nadie nos detuvo y recorrimos el barco a nuestro antojo sin encontrar rastro de las camareras pero si una biblioteca repleta de libros de temática comunista y en castellano. Cada uno de nosotros arrambló con los que pudo.

Abandonamos el barco con la misma libertad con que habíamos entrado y antes de llegar al edificio de la  Aduana ya habíamos arrojado todos los libros a una papelera .Tal era el temor que sentíamos de ser cogidos con “propaganda subversiva” .
Cuatro años más tarde entré, esta vez si, en territorio soviético y de nuevo sin la autorización de nuestras autoridades….pero esa es otra historia.
M/V "Ivan Franko"

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