sábado, abril 24, 2010

M/T "CAPOVERDE"

La foto no es de mucha calidad pero puede apreciarse la fina estampa de aquel precioso tanker japonés en que navegué de octubre del 72 a junio del 73.


Embarcamos, la tripulación completa, en Dakar al tiempo que desembarcaba la del antiguo armador. Relevos en que se decía hola y adiós, sin familiarizarse con el barco.

De Dakar y sin parar a Bony a por crudo, de allí a Curaçao, Maracaibo, Pórtland y….salto brutal hacía Ras-Tanura en el Pérsico.

A la altura de El Cabo, el tercero de puente se pone enfermo con grandes dolores abdominales, diagnostico (por eliminación) una apendicitis aguda y le aplicamos bolsas de hielo. Mientras tanto llamo por onda corta a “Madrid médico” que confirma diagnóstico y sugiere desembarco inmediato. Durban ya estaba cerca y coordinamos una lancha que recoge al enfermo a dos millas de puerto.

Al regreso del Pérsico lo recogemos en Durban y se me abraza llorando: “Tu tratamiento me salvó la vida. ¡Y yo que pensaba que me querías matar!”.

Con aquellas tripulaciones mixtas, las relaciones humanas eran muy difíciles. El era yugoslavo y yo español. Hasta que salvé a otro serbio con una amputación traumática de dedo índice no se restablecieron las relaciones.

Desembarqué en Le Havre jurando que no volvería a navegar en un petrolero y menos en viajes tan largos (70 días sin tocar puerto). La gente se vuelve majara.

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