ZURDOS......¡Y A MUCHA HONRA!


Pertenezco a una generación de zurdos maldita, quizá sería más adecuado decir una maldita generación de zurdos.


A mediados del siglo pasado existía en España una auténtica aversión a todo lo que significase izquierda y ser zurdo era un pecado tan grave como ser maricón. La familia, los enseñantes y la sociedad en general estaban empeñados en una gran cruzada para eliminar tan execrable lacra de nuestro país

Fui obligado a escribir, bajo pena de severos castigos; con la mano derecha. Fui un mal jugador de hockey porque mi entrenador se empeñó en que debía coger el stick al revés de cómo lo hacía y finalmente, lo más grave, no conseguí aprender a tocar la guitarra porque, todos, se obsesionaron con mi heterodoxa manera de tocar el instrumento con “las manos cambiadas”.

Sufrí, sufrí mucho y en la escuela fracasaba continuamente hasta que mis padres decidieron que aquel colegio de religiosos no era bueno para el niño (no se preguntaron el porqué).

Afortunadamente, para mi, el director de la nueva escuela era un maestro represaliado y

con ideas “izquierdistas”, de modo, que mis manos quedaron libres, por fin.

Ahora, cuando veo a alguien más joven que yo escribiendo en la grotesca forma en que lo hago y le muestro mi solidaridad recibo a cambio una mirada interrogante. Está claro, ellos no han padecido mi calvario y no entienden nada.

Para mí, la llegada de Barak Obama a la presidencia de los EEUU, no fue un hito por su color sino porque es uno de los míos, es un zurdo. Pero algún resabio debe quedar en esta sociedad cuando se obsesionan tanto, los medios, en mostrarnos la mano izquierda del presidente firmando los documentos.

Todavía no saben que las dos manos son iguales…..bueno, quizá, la izquierda más hermosa.

Comentarios

Cheno ha dicho que…
Ya somos dos. Tus experiencias de zurdo casi coinciden con las mías.
Existen algunas diferencias: yo no tuve un maestro represaliado porque mis profesores fueron mayoritariamente curas navarros. Me reivindicó el frontón. Yo solía jugar a la pelota a mano en el pueblo riojano donde pasaba los veranos con mis abuelos y el hecho de ser zurdo me ayudaba a sacar de la pared lateral pelotas que otros jugadores, mejores que yo, no conseguían devolver.
De ese modo me defendía bastante bien y hasta era requerido para partidos por parejas.
Un abrazo. Eugenio
fernando ha dicho que…
Yo acabé, tambíen, jugando a frontón hasta hace bien poco y esas bolas que salen raspando la pared eran pan comido con mi zurda.
Lo dicho, tempus fugit....

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